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La epidemia de la ludopatía

LA EPIDEMIA DE LA LUDOPATÍA

21 es una publicación mensual de contenido social e inspiración cristiana que cuenta con cerca de 15.000 suscriptores en toda España. La calidad de sus reportajes han sido reconocidos con 15 premios de periodismo hasta la fecha (Unicef, Manos Unidas, Comisión Europea). En el número de este mes dedica un apartado a la ludopatía.

La mañana del miércoles 2 de abril de 2008 no cabía un alfiler en la planta alta del bingo Canoe, en el Paseo de la Castellana de Madrid. La expectación giraba en torno a Victoria, la primera casa de apuestas deportivas autorizada en España, fruto de un acuerdo entre Codere y la británica William Hill. Una cita para la que se convocó a las principales cadenas de televisión, radios y periódicos de tirada nacional. Los responsables de Victoria aseguraban en el evento que pronto se abrirían 70 locales más en el resto del país. Puntos que definían como “lugares donde vivir y compartir la pasión del deporte”, a la vez que mostraban interés por “llegar a todos los públicos”, adaptándose a los gustos de cada comunidad autónoma e incluyendo apuestas de pelota vasca, traineras, carreras de galgos, caballos, Fórmula 1, Moto GP, ciclismo, baloncesto y por supuesto, fútbol. Pronto más empresas de apuestas llenarían los espacios publicitarios, con anuncios en los periódicos, spots televisivos y contenidos patrocinados en tertulias deportivas.

Gonzalo, ingeniero electrónico de 40 años, empezó a jugar en aquel 2008, el año del despegue de esta actividad en España. “Siempre me gustaron todos los deportes. Seguía todas las informaciones sobre fútbol, baloncesto, tenis… Creía que sabía mucho y que no podía fallar”, relata. Nunca traspasó la puerta de un local de apuestas, tampoco jugó a tragaperras, bingo o ruleta, pero llegó a acumular una deuda de 140.000 € causada solo por las apuestas deportivas en línea, con un gasto total por encima de los 200.000 € euros. “Lo llevaba en soledad. Nadie de entorno sospechaba nada porque mentía continuamente”. La sensación de que la fortuna estaba de su parte alimentaba la dependencia: “Llegué a ganar 17.000 € en un golpe de suerte, apostando menos de 1000€. En aquel momento ya tenía deudas de 15.000€. Cualquier persona sin problemas de ludopatía habría utilizado el dinero para saldar esas deudas. Pero yo no pude, y los perdí. Muchas veces también apostaba 1€ y ganaba 150€. Ahí me sentía eufórico e invencible, aunque ya tuviera deudas que superaban los 100.000 €. Siempre pierdes mucho más de lo que ganas”.

Y las malas rachas interferían en todos los aspectos de la vida “recuerdo perder 4.000 € de golpe, y al día siguiente tener una auditoría muy importante en el trabajo. Me vi en una situación límite. Pensé hasta en el suicidio. No podía hacer la auditoría así y llamé al trabajo para decirles que se me había muerto un familiar, para retrasar todo una semana. Mi jefe nunca se entero de mi problema, pero sí algunos compañeros y me decían que tenía que parar”.

“Al poco tiempo confesé mi problema a mi familia y decidieron que la primera deuda a saldar iba a ser los mil y pico euros de este prestamista. Es muy frecuente entre los ludópatas recurrir a estas vías poco recomendables”. En 2012, cuando el juego se llevó por delante su relación de pareja y se vio obligado a volver a vivir con sus padres, decidió entrar en la Asociación Vida Sin Juego, donde hoy ejerce el cargo de vicepresidente, ayudando a otros recuperar su vida después del sunami.”

Porque historias como la de Gonzalo son cada vez más frecuentes en España, donde las nuevas formas de juegos de azar están generando un problema de salud pública con una expansión tan rápida como silenciosa. Como en todos los chanchullos turbios, el sector del juego intenta que haya poco que contar: un negocio opaco donde se echan en falta datos estadísticos, estimaciones reales de cifras de negocio de las empresas o del número de establecimientos. Solo en lo referente a locales de apuestas, la plaga se expandió en un 307% entre 2013 y 2017 en la Comunidad de Madrid, según datos de Emilio Delgado, diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid y artífice de la Proposición No de Ley que pretende la regulación en España. Gonzalo indica “no hay estadísticas reales del número de locales de apuestas porque hay diferentes tipos de licencias. Muchas veces aparecen registrados como bares o salas de fiestas”. Por su parte, los juegos de azar en internet constituyen la primera actividad de comercio online en España, según informa un estudio de la CNMV publicado en octubre de 2018.