Aquí compartiremos las experiencias de toda la gente que está en tratamiento,  los familiares o los responsables de LARPA que voluntariamente quieran compartirlas. Podrás ver de forma resumida alguna de las vivencias y el cambio que supone dejar de jugar. Todas las historias que leas a continuación serán reales, los nombres de los protagonistas o algunos lugares podrán ser ficticios para preservar la total privacidad de las personas que formamos LARPA. 


[vc_tour]

La experiencia de Maxi

Hola, no sé quien eres, pero si sé que lo que te voy a contar seguro que el leerlo no te hará ningún mal.

Soy Ludópata desde que casi tengo uso de razón, o por lo menos ya he perdido la noción de cuando empecé a jugar, de mi pasado no voy a hablar porque creo que no merece la pena ni que me acuerde de él, tan solo me sirve para aprender; pero si quiero hablarte de mi presente:

Soy Ludópata desde que casi tengo uso de razón


Mi presente es que después de haber perdido muchas cosas en el camino de la vida (cosas y personas) pero sobre todo he perdido VIDA creo que todo este tiempo no he vivido y es ahora cuando mi vida esta llena de paz, alegría, bienestar y todo aquello que yo desprecié en su día y teniéndolo lo tiré.

Puedo decir que cuando entre en la Asociación mi mirada no se levantaba del suelo, tan solo hablaba para contestar y siempre usando monosílabos por tanto puedo decirte que no quería para nada seguir con esa ruinosa vida y gracias a la insistencia de mi madre (mi madre coraje particular) que cambió toda su vida en dos años para estar a mi lado y hasta que no me ha visto como ella deseaba verme no se ha ido de mi lado. Ahora que estoy realmente bien, feliz es cuando me ha dejado empezar mi vida, porque si dijera reanudar no sería cierto.

Mi madre cambió toda su vida para estar a mi lado y no se fue de allí hasta volver a verme feliz de nuevo

Hoy día incluso además de tener una maravillosa relación con mi hijo (siento no poder decir lo mismo de mi ex-mujer) he encontrado incluso el amor de una mujer que nunca tuve y por eso creo que en esta vida cuando realmente estas siendo honesto contigo mismo las cosas salen bastante mejor que cuando tratas una y otra vez de engañarte.

Y soy muy feliz porque sigo en la Asociación y creo que mientras pueda estaré ahí tan sólo con el propósito de devolver un poquito con mi ayuda toda la ayuda que mis compañeros en su día me prestaron y que hoy mismo en cierta manera me siguen prestando.

Por todo ello si estas leyendo estas líneas y es tu problema o el de algún familiar o amigo, no dudes en ponerte en contacto con la asociación que más próxima o mejor veas, para salir de esto se necesita la ayuda de los demás, lo sé porque es la única manera de que yo haya salido.

GRACIAS POR LEERME, con sólo hacerlo merece la pena haberlo escrito.

Maxi

 Tienes que saber

Aunque encuentres comprensión y apoyo en tu entorno, tienes que saber que nadie cómo personas que han pasado, o están pasando, tu misma situación para comprender todo ese “cacao” que tienes encima.

Vivir con un ludópata

No es fácil intentar explicar lo que se siente cuando alguien a quien quieres te dice que tiene un problema, imaginas cualquier tipo de problema sin importancia pero el problema te sobrepasa solo con escuchar su nombre…..

Nunca había conocido antes personalmente a nadie que lo padeciera, pero sabía perfectamente lo que significaba la palabra ludópata. Debo admitir que cuando lo supe me sentí muy mal, pensé que nuevamente algo me fallaba en la vida, pero decidí apostar por la persona en si, obviando en cierto sentido la gravedad de la enfermedad, y lo cierto es, que no me he equivocado, ha conseguido salir de un pozo del que es muy complicado salir, y no solo eso, lo ha hecho intentando evitar que otras personas caigan en los mismos errores que él había cometido.

Nunca había conocido antes personalmente a un ludópata, cuando lo supe me sentí muy mal, pero decidí apostar por la persona en si.

Las cosas a veces no son como uno espera que sean, y si no tienes una capacidad de aguante admirable, normalmente te dejas llevar a una espiral de gasto incontrolado, piensas que unas monedas en una máquina o unos simples cartones en un bingo no pueden hacer que eso derive en una auténtica adicción que no puedas superar, lo cierto es que si no tienes a alguien de la familia muy próximo a ti en momentos como esos, las cosas pueden complicarse hasta unos límites difíciles de asumir y de comprender.

Lo realmente difícil es admitir ante ti mismo que las cosas se te han escapado de las manos, y lo cierto es que si tú mismo no asumes el problema no tienes forma de resolverlo, he escuchado como un buen día él decidió que aquello no podía continuar, por fin había comprendido que había tirado por la borda una parte importante de su vida, recuerda momentos muy tristes y yo me doy cuenta de que apenas puedo ayudar, me paso noches intentando comprender porque no le ha hecho frente a la inseguridad, en lugar de esconderse detrás de un sin fin de gastos difíciles de mantener sin poner en peligro la estabilidad familiar tanto a nivel monetario como sentimental..

Nunca he entendido ese tipo de problemáticas que nosotros mismos nos creamos por nuestra propia inseguridad, pero aunque no las entendiera entonces, ahora lo hago, y mi única meta es conseguir que nunca mas vuelva a sentir la necesidad de entrar en esa dinámica del jugador, esa que solo conduce a la destrucción del matrimonio, a la inseguridad de los hijos, a la pérdida de todo lo que en principio se suponía valía la pena. Pero siempre hay alguien que vela por ti, en este caso ese alguien ha sido una madre que dejó atrás su vida por intentar devolverle a su hijo la paz y la fe en si mismo que había perdido, es quizás más duro para la familia más directa que para el que sufre la enfermedad en si, hay que ejercer un control férreo sobre la economía, o sobre lo poco que queda de ella, hay que intentar reflotar la vida de alguien que se la ha dejado en el camino equivocado, y eso no es tan sencillo cuando quien está inmerso en algo tan complicado es tu propio hijo.

Mi única meta es conseguir que nunca mas vuelva a sentir la necesidad de entrar en esa dinámica del jugador, que solo conduce a la destrucción del matrimonio, a la pérdida de todo lo que en principio se suponía valía la pena. 

Pero todo tiene su premio, y entre ella y la gente de la que se rodeó consiguieron lo que parecía imposible, recuperar la fe en una vida nueva y distinta, con el juego totalmente olvidado.

El ha perdido todo, no le quedo más que la dignidad para intentar recuperar su vida, y eso es lo que importa, levantarse, intentar superar los errores del pasado y reconducir todo de nuevo hacia la estabilidad y la felicidad perdidas.

se puede vivir sin jugar, lo que no se puede es vender la vida a una máquina que nos invita continuamente a su uso por su colorido y sus sonidos repetitivos, lo que no se puede es dejarse la consciencia en horas y horas de echar una moneda tras otra, en un vano intento por recuperar lo que llevamos perdido, lo que nos obliga a actuar así es la falta de confianza en nosotros y esa soledad de la que nos empeñamos en rodearnos.

No se puede vender la vida a una máquina, empeñarse en rodearse de soledad 

Es fácil decir estas cosas, es fácil para mi que solo he vivido el problema de pasada, y nunca en sus fases más críticas, pero pienso que todos tenemos la capacidad de rectificar y de dejarnos guiar por quien antes ha pasado por nuestro mismo problema. Por eso desde mi lugar te pido…. no te niegues la ayuda, no rechaces el apoyo de los tuyos, no faltes a las terapias si de verdad tienes interés por recuperarte, recuerda siempre que tú vida no es solo tuya, recuerda que las personas que te aman seguirán a tú lado, solo hay una condición para eso, que la voluntad y la fe en que podemos conseguirlo no nos haga flaquear, y una vez que notemos que empezamos a salir del pozo, comprometernos en la lucha por erradicar une enfermedad que puede acarrearnos muchos problemas, pero que sobre todo, puede, sin lugar a dudas, destruir nuestra vida.

Carmen

(pareja de un ludópata rehabilitado)

 Tienes que saber

Los familiares  en ocasiones, con toda la buena voluntad de ayudar, al encontrarse con el problema comenten errores que pueden agravarlo. Es muy importante consultar con profesionales y saber lo que se puede y no hacer en cada caso.


Tocar fondo

Hola:

Mi nombre es José Antonio  y soy ludópata en rehabilitación. Entré en la asociación LARPA de Oviedo en Mayo de 2012 y desde entonces que llevo sin jugar a nada.

Me han pedido que haga un testimonio y me he puesto a escribirlo, algo que no se me da muy bien, pero bueno, por lo menos lo voy a intentar.

Mis comienzos con el juego se remontan muy atrás. Con 13 años dejé de estudiar y empecé a trabajar, aunque no ganaba mucho dinero, yo siempre tenía mis ahorros.

Empecé jugando a las cartas, empecé jugando con mis amigos, en un principio era poca cosa, nos jugábamos las consumiciones. Hasta que llegaron las apuestas con dinero, el principio eran pequeñas cantidades pues tampoco teníamos mucho dinero.

Pero fueron pasando los años y cada vez ganaba mas dinero y cada vez jugaba más, tal era mi pasión por el juego que cuando cortejaba a la que hoy es mi mujer, muchos días la dejaba plantada por estar jugando.Así siguieron las cosas hasta que nos casamos, una vez casados, digamos que hubo un paréntesis en mi vida con el juego.

Dejaba plantada a mi mujer (por aquel entonces novia) por estar jugando

Al año y medio de casados llegó mi hijo, empecé a trabajar en la mina y mi sueldo, digamos que aumentó considerablemente. Vivíamos con mi suegra y digamos que las cosas nos marchaban bastante bien, hasta que un día encontré una partida de póquer y me senté a jugar. Que decir tiene que hay empezó otra vez mi pesadilla.

Empecé a jugar otra vez sin control, vivía por y para el juego y aunque mi sueldo era muy bueno lo pasaba mal para llegar a final de mes.

Así estuve durante muchos años gastándome el dinero cuando nos hacía falta en casa, pero como tenía poco con el póquer y otros juegos, me enganché a las tragaperras, pero lo peor estaba por llegar y eso fue cuando con 35 años me jubilé. Buena pensión y demasiado tiempo libre, que decir tiene que hay empezó mi caída libre hacia el vacío.

Empecé a salir cada vez mas pasándome las noches fuera de casa, jugando y bebiendo así durante años. Esto me costó muchas discusiones con mi mujer y mi hijo que ya se estaba haciendo mayor y veía lo que ocurría.No me acuerdo las veces que les pedí perdón y que lo iba a dejar, pero mi pasión por el juego era superior, no me podía reprimir, necesitaba jugar.

Me pasaba noches enteras fuera de casa jugando y bebiendo, no me podía reprimir necesitaba jugar

Que decir tiene que mi mujer y mi hijo hacían todo lo posible por ayudarme a superar mi adicción al juego, incluso me apoyaron cuando me compré la moto que, incluso, mi hijo me dejó la mitad del dinero para comprármela para ver si me olvidaba un poco del juego. Pero ni con eso, la cosa siguió igual, o peor.

Yo seguía viviendo por y para el juego. Hasta llegó lo que tenía que llegar, el final, y ese día llegó un día de Abril de 2012.Hay empezó a cambiar mi vida porque ese día ocurrieron dos cosas, fue mi último día como jugador y el primer día en que empecé a vivir. Ese mal día tiene su parte mala y su parte buena.

Empezaré por lo malo, ese día salí a tomar café y empecé a jugar a la máquina, así estuve toda la tarde y toda la noche, jugando y bebiendo sin control hasta que perdí el sentido y la noción del tiempo. Lo único que recuerdo de aquel fatídico día es que me desperté tirado en la escalera de casa. Mi primera reacción aún bajo los efectos del alcohol fue la de coger un paquete de Tranquimazín y tomarme todas las pastillas, yo me quería morir.

Me desperté tirado en la escalera, me sentí tan mal que mi reacción fue tomar todas las pastillas que pude y terminar definitivamente

Por supuesto, acabé en el hospital e ingresado en Psiquiatría. Hay los médicos me preguntaron que me había llevado a hacer eso, ahí yo les confesé lo que me pasa con el juego y hay también yo me enfrenté al problema.

Una vez reconocido el problema es ahí donde empieza su parte buena. La parte buena de todo esto es que yo hay empecé a vivir.

Por medio de la novia de mi hijo me puse en contacto con la asociación LARPA de Oviedo.

Recuerdo el día que Maxi me hizo la acogida, yo iba muy mal, y aunque me acogió muy bien, así y todo me puso firme.

Pero nunca tendré palabras bastantes para agradecérselo todo lo que me ayudó él y todos los compañeros que en ese momento estaban en la asociación, allí encontré a gente que me entendían y comprendían mi problema.

Por último solo me queda darles las gracias, sobre todo a mi mujer y mi hijo por soportarme todos estos años de amargura y desesperación. Solo espero poder compensarles el resto de vida que me quede.

También quiero darle las gracias a Maxi, Carmen y todos mis compañeros y familiares de la asociación, a todos, GRACIAS¡¡

José Antonio

 Tienes que saber

Es tal la desesperación que sufren los ludópatas que la mayoría ve como opción el suicidio ante un problema del que son conscientes y no pueden salir. Pero sí hay salida y recuperación.

Mi marido es ludópata ¿Y ahora?

Hace, por estas fechas un año, un 15 de Enero que nunca olvidaré, recibí el golpe más fuerte de mi vida…. Mi marido, el padre de mis niñas, me confesaba que tenía un problema con el juego… ¡Soy ludópata¡. Recuerdo la expresión de su cara, la tengo grabada en mi mente a fuego. Su cara expresaba miedo y angustia, no se si es lo que sentía ¡Ayúdame ¡ Ely, por favor, no me dejes ¡Ayúdame!.

Si se lo que sentí… Sentí que me destrozaban por dentro, sentí miedo, me sentí engañada, utilizada, estafada, pero sobre todo, tonta, muy tonta. ¿Cómo no me había dado cuenta?, ¿Cómo podía haber sido tan idiota de después de tanto tiempo no ver lo que estaba pasando?. Había miles de señales que me estaban avisando de lo que ocurría, ¡¡ Y yo no las ví!!!.

Senti que me destrozaban por dentro, me senti engañada, utilizada, estafada y tonta

El había pasado de estar siempre pendiente de mí y de las niñas a ignorarnos. De no discutir nunca a provocar las discusiones. El dinero en casa nunca era suficiente, aun teniendo un buen sueldo no llegábamos a final de mes y tenía que pedir ayuda a mi familia. Y sobre todo su ausencia, parecía como si no estuviese, siempre en su mundo.

Y con todos esos cambios en él, nuestro matrimonio no iba bien y yo de eso si que me daba cuenta… y hoy me siento estúpida al pensar que yo creía que había otra persona y por eso estaba pasando todo… Yo buscaba por ese camino sin saber que cada vez me alejaba mas de la realidad… ¡¡¡ De la cruda realidad ¡!!.

Cuando supe lo que estaba ocurriendo fue porque él me lo dijo, se empezó a dar cuenta que no lo controlaba y era más fuerte que él y me pidió ayuda.

Por un momento pensé en salir corriendo, pero lo primero que vino a mi cabeza fueron mis niñas, y me puse a buscar ayuda sin descanso, hasta que encontré a Maxi y a Carmen… Fue un alivio escuchar a Maxi hablar, su seguridad al decir que el problema tenía solución, aunque en aquel momento yo no estaba convencida, pero  me sentí un poco más segura al saber que alguien nos podía ayudar a intentar salir de ahí.

Por un momento pensé en salir corriendo, pero pensé en mis niñas y busqué ayuda sin descanso

Empezamos a ir a las terapias una vez por semana y Maxi y Carmen nos dieron las pautas a seguir.

Yo me sentía muy fuerte, con muchas ganas de luchar contra la “adicción al juego “de mi marido, seguí todas las pautas que me dieron a rajatabla sin saltar ni una, y él por su parte me lo facilitó muchísimo no poniendo ningún obstáculo. Así fueron pasando los meses y aunque económicamente estábamos muy ahogados, las cosas funcionaban bien… Yo tenía muchos miedos pero “mi chico” me ayudaba mucho a calmarlos con su actitud, volvía a ser el hombre con el que había formado una familia…

Cuando llevábamos 6 meses en terapia no sé qué me pasó, de repente, un día, me sentí sin fuerzas y empecé a preguntarme  ¿”porque”?, yo no había hecho nada malo para estar pagando por los errores de los demás… y me sentí muy triste y muy sola. Por suerte, a la asociación acababa de llegar Aurora, una psicóloga que había decidido hacer voluntariado y me ayudó muchísimo hablar con ella. Creo que lo que pasó es que después de pasar por una situación tan difícil, cuando veía que todo estaba bien encauzado me paré a preocuparme de mí y sentí “pena de mi misma”.

Hoy, un año después, estoy convencida de que saldremos de la “adicción al juego”.

Recuperamos muchas cosas que habíamos perdido, y, aunque seguimos pagando deudas y sigo teniendo mucho miedo, creo que vuelvo a confiar en “mi chico”, ahora confío en que conseguirá ganar su batalla al “juego” ¡!!, y tengo que decir que me siento muy orgullosa de todo su esfuerzo y valentía

Recuperamos muchas cosas que habíamos perdido y me siento muy orgullosa de todo su esfuerzo y valentía

Ahora no es que lo tenga todo,¡¡¡pero siento que no me falta nada!!!

Ely

 Tienes que saber

Si sospechas que tu pareja o un familiar tiene problemas con el juego, habla directamente con el o ella. La reacción puede ser diversa pero no esperes a que el otro de el paso.

Volver a aprender

Si me paro a pensar un segundo puedo recordar perfectamente el miedo que sentí  el día que me senté delante de mi mujer y le pedí ayuda porque era un ludópata.

Ese día estaba seguro de que todo lo que había construido a lo largo de los años se iba abajo como un castillo de naipes (perdón por el símil). Mi casa, mis hijas, mi mujer… todo iba a desaparecer y no lograba entender como no había sido capaz de parar todo eso antes, como no había tenido un “momento de lucidez” y atajar todo aquello (supongo que en eso consiste la enfermedad).

Todo lo que había construido iba a desaparecer y no había sido capaz de pararlo

Antes de ese día me había convertido en un ser arrogante, mentiroso y prepotente. Me avergüenzo de aquel hombre, un hombre que era más listo que los demás, más guapo, más simpático…. todo más, gilipollas

Después de la primera entrevista con Carmen y Maxi todo cambió y me di cuenta de que no estaba solo, que era exactamente como me sentía antes: solo con mi “método”.

La terapia fue una gran ayuda, volví a aprender de la gente que tenía alrededor y a ver que son iguales que yo, ni más ni menos.

Contárselo a mis amigos me alivió, sobre todo por el gran apoyo recibido, fue algo increíble. No me falló ninguno y a día de hoy siguen a mi lado.

Ha sido muy duro llegar hasta aquí, pero yo soy de los que cree que todo lo que merece la pena en esta vida requiere un esfuerzo. Lo más frustrante es el tema económico, es lento, muy lento. ¿Cómo se puede gastar tanto en tan poco tiempo y tardar tanto en recuperarte?

¿Cómo se puede gastar tanto en tan poco tiempo y tardar tanto en recuperarte?

Lo peor para mí en este tiempo ha sido un constante y martilleante sentimiento de culpa. De ese egoísmo que me poseía por el cual todo era poco para mí y lo de los demás me parecía mucho.

El pensar todo lo que podía haber conseguido para los míos y despilfarré me sigue persiguiendo hoy.

Con muchos altibajos, pero con un puñado de amigos que me ayuda cada jueves y al que trato de ayudar, aquí estoy; con toda la fuerza, la esperanza y la seguridad de que saldré de esta y volveré a disfrutar de la vida libre, sin la esclavitud a la que me había sometido el juego.

Aitor

 Tienes que saber

El proceso de recuperación es lento y diferente para cada persona, según sus circunstancias. Seguirás pensando en el juego durante mucho tiempo, aunque poco a poco le restarás importancia.

 

A la deriva

 

Hola, me llamo Julio, tengo 41 años y soy ludópata.

Me gustaría contar como he llegado a poder estar escribiendo este testimonio.

No quiero contar como el juego entró en mi vida y me convirtió en todo lo contrario a lo que era. Me convirtió en un ser egoísta que sólo pensaba en mi mismo, me empezó a separar de mis seres queridos, cada vez necesitaba menos tiempo para dedicárselo a mi familia y al contrario, necesitaba más y más para poder jugar; me daba igual que fuese Bingo, Casino, Tragaperras, partidas de cartas, etc.

Cada vez necesitaba menos tiempo para dedicarselo a mi familia y más para el juego

Cuando ganaba me sentía Superman  que podía con cualquier cosa, lo que me hacía pensar: si gané 100 puedo ganar 200, soy invencible, “¡Qué ingenuo era!”, y volvía a jugármelo todo; evidentemente acababa perdiéndolo todo y apostando lo que no tenía.

Ahí es donde quería llegar, si cuando ganaba me sentía un Superman, cuando perdía casi siempre se me iba el sueldo y lo que no era el sueldo. Me sentía… no lo podría decir con palabras… solo una persona que tiene mi mismo problema lo entendería.

No sabes si tienes depresión, si eres un (como dice alguien que conocí hace tiempo) “Cabrón”. Lo único que sabes es que tu vida va a la deriva y tu barco se hunde cada vez más y no hay manera de sacarlo a flote por mucho que lo intentes, solo crees que el juego es tu salvavidas aunque no te des cuenta que te estás hundiendo todavía más. Por suerte cuando más hundido estaba mi barco apareció otro barco con una tripulación a la que hoy considero mi segunda familia, que me reflotó y me enseñó a navegar hacia un puerto que todavía esta demasiado lejos pero que ya puedo ver en el horizonte. Efectivamente estoy hablando de “LARPA”.

No sabes si tienes depresión o eres un “Cabrón”, lo único que sabes que tu vida va a la deriva y tu barco se hunde

Mi primer día en LARPA fue el 20/08/2013, fecha que hoy considero mi segundo cumpleaños. Conocí a Maxi, yo iba sin rumbo y no sabía qué dirección tomar, el conocerlo me apaciguó, me dijo que llevaba no sé cuantos años sin jugar y, lo mismo que él lo había conseguido, yo, con mi esfuerzo y la ayuda de Aurora (la psicóloga), Carmen y el resto de mis compañeros de terapia, lo conseguiría.

Puedo decir orgulloso que llevo 15 meses sin jugar y me siento una persona, no nueva, sino la persona que era antes de jugar.

Os daréis cuenta que no nombro mucho a mi familia, ellos se merecen un apartado aparte  y la única manera de agradecerles todo su apoyo es con el día a día, unos días vendrán mejores, otros peores pero sólo el hecho de ver que el juego ya no tiene cabida en mi vida, para ellos es una Victoria.

Si al leer esto te sientes identificado en algo no esperes a que tu barco se hunda del todo, entre todos seguro que logramos que salga a flote.

Julio

 Tienes que saber

Lo que estas sintiendo por dentro, lo que te está pasando es difícil de entender por personas ajenas a la enfermedad. Encontrarás el total entendimiento con un grupo que ha vivido paso por paso lo que te está pasando a tí.

No quiero volver atrás

 

Mi historia

Hola, me llamo Alfredo, y soy ludópata.

¡Veréis!: Me gustaría contaros mi historia. Hablaros de mi relación con esta enfermedad, con la que empecé a tener trato cuando ni siquiera era mayor de edad. Una mala decisión y un premio me llevarían, años después (no muchos) al mayor pozo que jamás conocí. Al más profundo. Con 17 años eché mi primera moneda en una máquina tragaperras. Por aquél entonces no sabía que era ludópata. Eso lo descubrí dos años después, cuando me fui a estudiar lejos de mi ciudad. Mi familia me daba una cantidad de dinero al mes, para poder pagar los gastos que tenía. Comprendí que algo ya iba mal, muy mal, cuando mi cuenta se quedaba en números rojos. Aún no se había cumplido el día quince del mes. Entonces sí. Entonces entendí que estaba enfermo.

Algo iba mal cuando mi cuenta se quedaba en números rojos antes del 15 de cada mes

Lo cierto es que fueron muchas las veces que intenté salir de la espiral en la que me había metido. Pero era incapaz. Con el paso de los meses, la relación con mi familia se fue deteriorando. Sólo pensaba en mi. En la manera de conseguir dinero para jugar. No me importaba nada más. Ni nadie más. Discusiones, enfados, riñas,… Me iba volviendo cada vez más insoportable. Y lo peor de todo es que no sabía cómo cambiar. Mejor dicho, no quería cambiar.

Seguir o parar

Con el paso del tiempo, las cantidades invertidas y perdidas en el juego eran cada vez mayores. Las ganas de jugar, las ansias, eran cada vez más fuertes. Y mi autoestima estaba cada vez más por los suelos.

Muchas veces me preguntaba qué estaba ganando con el juego. Porque realmente era consciente de que era nada, pero no podía remediarlo. Las ganas por seguir eran más fuertes que las de querer parar. El juego me hizo perder dos trabajos, la oportunidad de crecer profesionalmente, me alejó de mis amigos, de mi familia, de mi pareja. Me afectó a todos los ámbitos de mi vida. En lo profesional y personal. También en mi relación con mi familia.

Cada vez más enganchado y cada vez más hundido, toqué fondo. Hice lo que jamás pensé que podía hacer. Traicionar a quien por entonces me acompañaba en el día a día. Pero, sinceramente, fue lo mejor que me pudo pasar. Aquél golpe me llevó a entrar en una Asociación de Ayuda a los ludópatas: APAL, en Madrid. Gracias a ellos comprendí que de todo se puede salir. Ellos me dieron las herramientas necesarias para salir de la espiral, del pozo. Para empezar a vivir.

Cada vez más enganchado, cada vez más hundido, cada vez más engaños

Experiencia en la asociación

APAL me llevó a LARPA, allí, aquí, volvieron a demostrarme que hay luz al final del túnel. Y el túnel no es tan largo como puede parecer al principio. Con las pautas adecuadas, se puede. Pero con ganas de querer salir. Eso es fundamental. Lo primero, sin eso no hay nada.

Dejé de jugar un 24 de marzo de 2014. Llevo más de un año y medio sin jugar. O lo que es lo mismo. Llevo mas de año y medio viviendo y me siento orgulloso. Orgulloso de haber tomado la mejor decisión de mi vida. Orgulloso de tener la vida que ahora mismo tengo. Qué es eso: VIDA con mayúsculas.

Gracias a Dios, la gente ahora conoce al verdadero Alfredo. Siempre sonriente, porque gracias a Dios ahora puedo volver a sonreír.

Me siento orgulloso, feliz. Quien me conoce de verdad sabe que no creo en las casualidades, que todo lo que sucede es por algo, y que si he tenido que vivir todo lo que me ha tocado es para ser realmente feliz ahora, disfrutar de lo que tengo, valorar mucho más la vida y tener claro que lo mejor está por llegar.

Por eso no quiero volver a lo de atrás. Aquello se acabó.

Antes de despedirme, me gustaría dar las gracias a quienes me han acompañado durante este viaje. Por supuesto a mi familia. Ellos han sido, y son, los grandes sufridores. Se toparon con un problemón de golpe y sin merecerlo. Y nunca me abandonaron. Gracias a mis amigos, porque todo lo que sucedió también me ayudó a ver quien de verdad estaba ahí. Gracias, por supuesto, a Jorge y a José Antonio (y por ende, a Aitor y Julio). Los MONITORES. Quienes de verdad pusieron y ponen luz a esta travesía. Os puedo garantizar que no defraudaré ni decaeré en la lucha.

Para finalizar a ti, ludópata anónimo. ¡Ánimo!. Atrévete a dar el paso que te falta. No tengas miedo. Hay luz al final del túnel. Lo único que necesitas es querer verla. Prono te darás cuenta de que hay vida después del juego, sin él. Porque precisamente eso es lo que ganamos: VIDA. Por eso, decide salir. Es duro, es difícil, pero la recompensa es demasiado grande como para querer renunciar a ella. Ánimo, se puede, y lo más importante: SE CONSIGUE.

De las apuestas on-line a la ruleta

Hola tengo 33 años soy de Gijón y os voy a contar muy resumidamente mi experiencia.

Antedecedentes

Cómo todos siempre he jugado algo, primitivas, quinielas sin mucha constancia ni interés, pero desde siempre el juego está presente en nuestras vidas. Cuando se abrió el Casino de Asturias en Gijón, lo probamos, entre amigos, jugando cantidades ridículas y apenas de pasada (salías con 30 o 50 euros de más o con 20 de menos), igual que probamos a ir al Bingo entre risas (donde nunca gané nada). Estas visitas no eran ningún problema, 1 o 2 anuales y siempre de forma social.

Primeros pasos

Un buen día (hace 4 años) se me ocurrió darme de alta en una web de apuestas on-line, la que por entonces era más famosa (bwin). Comienzas a probar con 30€ y con la mentalidad racional con la que empezamos todos, si ganas algo, bien, sino sólo pierdes 30€ .

Pronto las apuestas me llevaban más tiempo, veías como subía y bajaba tu cuenta de beneficios, con apuestas pequeñas y pensabas que apostando más ganarías más. Pero pronto te dabas cuenta que no siempre ganabas y en ocasiones cuando sucedía una perdida grande (que eran pocos euros con las cantidades que jugaba al principio) quería atajar la recuperación de esa bajada en el total de mi cuenta  jugando a un mini-juego de ruleta, en la misma página, el resultado era inmediato y no había que esperar tanto como en las apuestas deportivas. Con ese juego y la clásica martingala de rojo-negro, llegue a subir mi cuenta al 200%. Ahí fue cuando algún fusible se me fundió y todo empezó a fallar.

A partir de ahí la dinámica fue creciendo con más apuestas, más juegos de ruleta virtual, alta en más páginas de apuestas , juego a la ruleta por ordenador con crupieres reales, en esta última podía pasar horas. Un buen día te das cuenta que pierdes el equivalente a  tu sueldo en una noche y que lo vuelves a  ingresar con tus ahorros  de golpe para recuperarlo. Empiezas a no dormir bien aún sin perder mucho dinero, o recuperándolo, prometiéndote que no volverás a correr el riesgo, que lo cobras y lo dejas. Tras el susto vuelves poco a poco, hasta que vuelve el descontrol. Y vuelves a perder.

Empiezas a jugarte tu sueldo en una noche y te prometes que no volverás a correr el riesgo

Con la nueva regulación de Internet se paralizaron los juegos de ruleta en vivo on-line. Tras un corto periodo sin jugar, se me ocurrió ir sólo al casino real en Gijón. Como siempre al principio juegas poco y ganas algo, parece que “controlas”, hasta que un día pierdes  y otro también y no lo entiendes por que iba muy bien. Entonces intentas recuperar pero no puedes. No piensas en otra cosa que volver y recuperarte, pero el pozo crece.

Empiezas a no dormir, a comer menos, a centrar todas las horas posibles en jugar y cuando no puedes hacerlo estas pensando en ir a jugar o recordando jugadas pasadas, empiezas a faltar al trabajo o ir sin dormir, a priorizar el dinero que reservas para el juego sobre el que el que te gastas en tu comida mensual. Tampoco lo utilizas en comprar ropa, salir a cenar, todo está reservado para la ruleta. Se te acaba del dinero, que has ahorrado durante mucho tiempo, o que has cobrado el mismo mes y empiezas a sacar el dinero de donde puedes sin ningún escrúpulo, piensas que no robas, que es un préstamo, te engañas diariamente a ti mismo y pasa el tiempo y el pozo es tan grande que ya no ves la salida. Estas totalmente anulado, sabes que lo que haces no está bien, no tiene lógica, ni siquiera te gusta pero vuelves una y otra vez.

Se te acaba del dinero, que has ahorrado durante mucho tiempo, o que has cobrado el mismo mes y empiezas a sacar el dinero de donde puedes sin ningún escrúpulo

Buscando salida

Finalmente cuando ya no te queda nada (ni económica ni mentalmente), sales del Casino a las tantas vas a casa de tu padres, los despiertas y confiesas entre lagrimas que tienes un problema. Si estás leyendo esto no esperes 4 o 5 años para parar.

Yo intenté  dejar el juego solo y con ayuda de mi familia, tras mi experiencia, lo veo imposible, es fundamental que busques ayuda profesional.

Hoy en día y con la ayuda de LARPA, de Maxi, Carmen y Aurora y de todos los compañeros que me sirven de ejemplo y guía he vuelto a recuperar mi vida en el punto que la deje cuando empecé a caer. Ahora mi semana acaba y empieza una nueva en Jueves (día de terapia).

Sigo en tratamiento y queda mucho camino, pero desde hace 6 meses, vuelvo a dormir, a rendir en el trabajo, a no mentir, a estar a gusto 100%, a tener tiempo e incluso a recuperarme un poquito económicamente, darme unas pequeñas vacaciones, cenas, compras …

Alberto

 Tienes que saber

Si te consideras un jugador social no cruces nunca la línea. Si en algún momento gastas más dinero o tiempo en el juego del que tenías pensado en un principio ya tienes un problema.

Recuperando el tiempo

Hola mi nombre es Fabián y voy a contar resumidamente algo que paso en mi vida que me marco a fuego, la  ludopatía…, .no puedo decir que el juego formo parte de mi vida porque no lo fue, era algo que hacia en determinadas ocasiones, como reuniones familiares o salidas con amigos, luego con mi mujer salíamos a comer y en ocasiones nos metíamos en un bingo, ya que se comía muy bien allí y jugábamos unos cartones mientras lo hacíamos. Nos gustaba la idea y repetimos muchas veces, hasta aquí todo era diversión, pero ya no lo era cuando me di cuenta que no me hacia falta compañía para meterme en un sitio de estos. Luego pasé a algo mas dinámico y que nublo mi mente por completo, las tragaperras, a partir de esto mi vida dio un vuelco terrible, sin darme cuenta entre en una espiral decreciente que arruino mi vida emocionalmente y económicamente. se me hacia muy duro empezar el día pensando como iba a hacer para llegar a fin de mes sin dejar de pagar las cosas y atendiendo mi casa como lo había hecho toda la vida, para esto había que tapar muchas cosas, tratar de poner buena cara, mentir, mentir y mentir hasta que ya no se pudo mentir más y esto salió a flote, no tuve mas elección que contárselo a mi mujer.

Su reacción no fue la esperada por mi, lo encajo bastante bien ya que ella creía que la engañaba con otra mujer, por mi actitud y mis cambios de carácter, pero de todas formas la engañaba… En ese momento fue cuando decidimos buscar ayuda y encontramos esta asociación y sin dudas fue lo mejor que me podía haber pasado. Aquí encontré un sitio con gente en mi misma situación, con la cual podía hablar y abrirme. A partir de aquí mi vida dio otro vuelco pero en este caso con una espiral ascendente, de a poco se me fue yendo la nube que tenia en mi cabeza, ahora puedo ver la cantidad de cosas que había dejado de lado, ahora puedo ver este problema en otras personas cosa que antes era incapaz de verlo en mi mismo…

Hoy en día  me siento recuperado de esto, no significa que vaya a olvidarlo “eso es imposible”, la cicatriz quedará el resto de mi vida pero hay que seguir, ahora espero recuperar todo el tiempo que perdí, no tengo otra cosa en la cabeza, por esto quiero darle las gracias a esta asociación: LARPA que hace un trabajo fantástico y a todos mis compañeros que juntos semana a semana vamos sacando esto para adelante.

Muchas gracias

 

Fabián.

Ludopatía Bursátil

Llegué a LARPA en diciembre del 2015, de la mano de mi marido. Nunca he jugado a las tragaperras, ni al casino, ni a los juegos on line tal como se consideran. Pero he perdido un montón de dinero y de tiempo en algo tan similar que cuando se ha querido ponerle nombre sólo se ha encontrado una forma de nombrarlo, Ludopatía Bursátil, una variedad nueva de la adicción al juego conocida desde hace poco.

En los últimos años, internet ha acercado el mundo de las inversiones a cualquier interesado, con cualquier cantidad de dinero. Y la crisis ha disparado el número de empresas que ofrecen invertir y las ventas de libros, cursos, métodos que proponen ganar mucho desde casa invirtiendo poco, la solución perfecta al alcance de todos. Y aunque uno empiece a interesarse por ese mundo creyendo que se puede aprender y conseguir un beneficio, pronto se da cuenta de que no es tan fácil.

Con las primeras ganancias, uno cree que puede dominar el mercado, vivir de las inversiones, ser más listo que nadie. Con las primeras pérdidas sólo se piensa que hay que dedicar más, más dinero y más tiempo. Y de las webs llegan mensajes positivos: el fracaso no es caer, el fracaso es no levantarse; la perseverancia es la clave del éxito; los que dicen que es imposible es porque no tienen valor para intentarlo lo suficiente… Después de una pérdida grande, en vez de parar se vuelve a invertir pensando en recuperar pero para seguir perdiendo.

Lo que más me costó fue decirle a mi marido lo que estaba pasando, que ya no podía tapar por más tiempo las deudas ni controlar lo que pasaba y que necesitaba ayuda. Después acudimos a LARPA, al principio sin saber si podrían ayudarnos. Con miedo a ser vista como un bicho raro y con miedo a verme rodeada de bichos raros. Pero el miedo lo empecé a superar ya desde la acogida y sobre todo desde la primera sesión: mi problema era el de todos, la misma falta de control, la misma ansiedad, sólo cambiaba la forma pero el fondo era exactamente el mismo.

Después de año y medio sólo puedo dar las gracias a LARPA. A Maxi, por la acogida y por abrir LARPA a un problema atípico como el mío. A Paolo, por animarme a recomponer sobre todo mi vida familiar y recuperar la confianza de mi marido. A los monitores, por el gran ejemplo humano que nos dan, porque nos enseñan que si ellos han conseguido superarlo los demás también podemos. A los monitores del grupo de los familiares por la gran ayuda que le han dado a mi marido. Y a los compañeros, por compartir el día a día, dar cada uno sus puntos de vista y animarnos cuando hace falta. He aprendido mucho de todos vosotros.

Pepi.

[/vc_tour]


 Ver las experiencias

Para abrir y ver lmás testimonios pulsa sobre el menú lateral izquierdo donde aparecen los nombres de las personas que quieren compartirlas contigo.